domingo, 15 de junio de 2014

La "BUENA SUERTE" de los jefes


Tico acompaña a su jefe Ricardo en la auditoría de la higiene de la cocina del hospital, gestionado por una empresa de restauracion colectiva. Llegan a la zona de lavado, donde a duras penas se observa la figura de dos auxiliares entre el vapor del lava-cacerolas. El suelo está mojado y una de ellas esquiva un pequeño charquito que se ha formado alrededor del sumidero. Sale con una enorme bolsa de basura negra hacia la cámara de desechos, donde será depositada. Posiblemente su edad no llegue a los veinte años.
 
- ¡Qué buena suerte tienen los jefes! -pronuncia mientras mira a Tico e intenta pasar entre ellos.
 
Ricardo da un paso adelante impidiéndole continuar. Un brazo la detiene sutilmente mientras busca la mirada de la chica. Su compañera detiene su trabajo y observa divertida la escena.
 
- Es usted muy joven todavía. Cuando, dentro de unos años, posiblemente varios lustros, haya sudado muchas camisetas como la que lleva ahora y haya dedicado muchas horas de su ocio a aprender. Cuando haya pasado muchas noches sin dormir para estudiar porque durante el día tiene que trabajar, haya trabajado cientos de fiestas, fines de semana hasta altas horas de la madrugada y al salir del trabajo se le haga un nudo en la garganta al observar a sus amigos que vienen de fiesta. Cuando haya ganado la suficiente seguridad para tomar importantes decisiones, como esas donde un trabajador se plantea una mejora en su carrera profesional, quizás en otra compañía, donde tendrá que esforzarse por no doblegar las rodillas frente al gran peso de su responsabilidad, la de los demás y la anarquía de algunos resultados. Deberá tomar miles de decisiones y se equivocará en muchas de ellas, pero también aprenderá. Sin embargo, a pesar de ello, el fracaso no pertenecerá a su vocabulario, simplemente porque estará arriesgando su sustento y el de los suyos. Esto supondrá empezar de nuevo varias veces porque, por mucho que usted consiga, no será suficiente para algunos jefes, o bien porque no podrá alinear su moral con la de la empresa. En el transcurso de esos años, se encontrará a personas maravillosas, y grandes profesionales de los que aprenderá mucho. También, sabrá guardarse de otros profesionales negativos que intentarán que fracase, porque ellos o ellas ya fracasaron, y de las personas malintencionadas, esas que sólo miran el defecto de los demás, las que siempre ven el lado imperfecto de las personas que todos tenemos y que sólo se dedican a confabular. Será robada su adolescencia la noche menos esperada y se verá asumiendo papeles que no le corresponden pero que nadie asumirá por usted, ni por los suyos. Se llevará miles de preocupaciones a la cama hasta que aprenda a diferenciar lo que realmente es importante en la vida. A pesar de estar siempre rodeada de cientos de personas, la soledad le visitará cientos de veces y la muerte ya le habrá arrebatado a varios de los suyos. Habrá sufrido enfermedades y desgracias que le ayudarán a saber quién está realmente a su lado y con quién puede contar. Pasarán esos años y la vida le endurecerá lo suficiente como para tomar algunas decisiones. Entonces, cuando todavía continúe formándose y esforzándose para ganar su sustento con los resultados de cada día, posiblemente alguien de la misma edad que tiene usted ahora o quizás mayor pero que haya decidido tomar otros caminos diferentes al suyo, se dirigirá también a usted y le dirá lo que me acaba de decir. Será entonces, y sólo entonces, cuando podrá comprender lo que se siente cuando alguien le dice: ¡Qué buena suerte tienen los jefes!
 
La bolsa de basura permanecía inmóvil mientras sendas compañeras se esforzaban en cerrar una boca que se negaba a obedecer.
 
 
¿El éxito profesional es cuestión de suerte?
 
 
PD: Más información en los enlaces del texto.
   

sábado, 31 de mayo de 2014

Una búsqueda INFRUCTUOSA


Un soleado mediodía acompaña a Silvio y Ramón en su búsqueda de una nueva oportunidad. Silvio viste una camisa blanca combinada con un pantalón chino azul, Ramón un vistoso chándal. Ambos calzan zapatillas deportivas último modelo.


 

Antonio se queda pasmado ante dos chicos con peculiar imagen que golpean la puerta solicitando permiso para pasar. Les da la mano mientras se presenta. Pronto advierte una terrible falta de seguridad en la primera y un pulso de fuerza en la segunda, que le hace apretar suavemente los dientes. No le sorprende la escena. Vive esta recurrente situación casi a diario. Profesionales derrotados que abandonan a diestro y siniestro sus currículos con la buena esperanza de que alguien les abra una puerta en el mercado laboral. El vestuario, la actitud, informarse sobre la empresa, dirigirse al profesional adecuado, puestos a  lo que optar, saber reflejar sus puntos fuertes, entrenar la reformulación positiva, son algunos de los secretos que muchos desconocen para tener éxito en la magnánima lucha por abandonar la extensa cola del paro.

Antonio, a pesar de trabajar como directivo para una importante empresa de restauración colectiva, se dedica unas horas al año a formar en técnicas de búsqueda de empleo, aplicando su amplia experiencia laboral y las técnicas de PNL. Es su contribución a una parte de la sociedad que entiende que anda bastante desorientada en el mercado laboral. Silvio y Ramón forman parte, sin lugar a dudas, de ella.

-Buenos días. Pero,  ¿cómo se os ocurre buscar trabajo así? -Pronuncia Antonio mientras ojea los curriculum vitae. -Veo varios errores. Chicos, mirad, creo que deberíais asesoraros convenientemente antes de seguir perdiendo el tiempo. Yo os podría hacer un hueco en mi próxima ponencia. La primera sesión es gratuita y creo que os puede servir de ayuda para empezar. ¿Os interesa?

- ¡Muchas gracias! Señor, nos lo pensaremos- dice Silvio mientras deniega con las manos la tarjeta que extiende infructuosamente Antonio. -Sabemos dónde encontrarle. Gracias.

Fuera, el cielo se ha nublado y una suave brisa del cercano mar acompaña unas voces.

- ¡No te fastidia Ramón! Venimos a buscar empleo y el tipo este nos intenta vender un curso.

- ¡Que se vaya al cuerno! -jajaja.

 
¿Qué consejos darías a un profesional que busca empleo?

Más información en los enlaces del texto. 

viernes, 18 de abril de 2014

El #dulce #sabor de la #vida


Plasss, chassss, plassss. Las olas golpean sobre el arrecife intentando invadir la playa de Fonforrón, Porto do Son. Sin embargo, ese ininteligible sonido para cualquier persona es un mensaje cifrado para Vicente. Las olas le hablan a su modo. Le dicen que son libres y que busque su libertad lejos. Le dicen que están unidas y que de ahí radica su enorme fortaleza. Es hora de visitar a papá en Canadá y de estudiar una prometedora ingeniería en la universidad. 
 
Una dormida vocación de pastelero, disfrazada de Lunes a Viernes de ingeniería electrónica, empezó a despertar entre los cacharros de la cocina que fregaba asiduamente con conciencia los fines de semana, y alguna que otra noche. Vicente observaba la felicidad de quien trabajaba los dulces y la profunda dilatación de pupilas de las hermosas mujeres y lo más granado de la sociedad canadiense que visitaban la pastelería de su padre, ante semejante presentación de exquisitos dulces y pasteles de crema pastelera, crema de mantequilla, Chantilly,... Las masas le planteaban un reto diario, ser mejor que su maestro, que su amigo, que su compañero y... padre. El horno entró en su vida sin pretenderlo para cambiar la universidad por la escuela de hostelería, donde en tan sólo tres días su nivel reflejó el complemento necesario: las técnicas de decoración trabajando el azúcar, nougat, pastillaje, chocolate plástico, etc.

Pasaron los años, y las olas le seguían hablando a Vicente. Le insinuaban que el mundo era demasiado grande y la vida demasiado corta para desperdiciarla en esa pequeña pastelería. Habría otros negocios que necesitarían de su tecnica en pasteleria y de su pasión. Habría otras personas que deberían aprender algo muy importante: endulzar la vida.

Cuba, Andorra, Portugal, Jamaica, Inglaterra, Santiago de Compostela, ... Lugares increíbles donde Vicente enseñó a numerosos pasteleros pero también aprendió que el sabor dulce muchas veces enmascara a otros sabores y que, dentro del sector, también hay profesionales oscuros, prepotentes, intolerantes, amargos,... Son profesionales que merecían ser desenmascarados, aunque ello le costara su puesto de trabajo o su salud.

Vicente consume ahora, sin pena ni gloria, un típico menú que sirve la empresa de restauracion colectiva en el hospital. Llora su desgracia, su mal infortunio, su lamentable mala suerte, su terrible estado de salud. Su anciano compañero de cama le consuela


-Vicente, no llores. ¡Mírame a mí! Llevo ya varias operaciones y te digo que de esta se sale si eres fuerte y piensas en positivo.

Es un día festivo, un rayo de luz se filtra por la ventana para depositarse sobre una fiambrera tapada. Al abrirla, le sorprende un delicioso postre: milhoja de merengue. Su mente viaja instantáneamente al pasado, y ve a su madre trayéndole este delicioso postre, y de nuevo, desde la distancia, oye las olas que le recuerdan una de sus enseñanzas. Cualquier situación en la vida siempre se cierra con "el postre", que es un severo juez, pudiendo condenar una gran velada o absolverla con un increíble y maravilloso torrente en las glándulas salivales.


La primera impresión mucho cuenta, pero la última absuelve o condena.

¿Qué es más importante la primera impresión o la última?

PD: Vicente! La República Dominicana te espera.
 
Más información en los enlaces del texto.

sábado, 22 de marzo de 2014

COMERSE el servicio


Un soleado día saluda a la adolescente apoyada en el majestuoso árbol, que renace de nuevo, como cada primavera. En los albores de la pubertad, Sofia, vislumbra su inminente paso al instituto. Atrás quedará pronto el entrañable colegio donde ha pasado gran parte de su infancia, y una tremenda tristeza le embarga el alma. Ya siente cierta añoranza y también una gran incertidumbre sobre lo que se encontrará en el futuro. Recuerda los buenos momentos que ha pasado en este colegio, muchos de ellos en el comedor, donde la educación también ha estado presente, pero en el ámbito gastronómico. Buenos ejemplos son, sin lugar a dudas, los buenos hábitos en la alimentación y en la mesa adquiridos, impartidos por las atareadas y simpáticas monitoras. Gracias a ellas, ahora disfruta de la fruta, de las verduras y hasta del pescado; utiliza los cubiertos adecuadamente y sus modales son los correctos en la mesa.

Un niña con de apenas 5 años se cruza en su visión, corriendo por delante de la puerta del comedor que pronto pasará a la historia, y no sólo para ella. Desaparece este servicio. ¿La causa? Una excusa vestida de conciliación entre la vida familiar y la laboral, movida por intereses de asociaciones docentes y favorecida por la gran deuda económica que posee su comunidad autónoma. Un regalo envenenado, puesto que a los profesores se les ha bajará el salario, como consecuencia de una menor actividad. La consecuencia va mucho más allá, puesto que afectará a numerosos empleados de empresas del sector de la restauración colectiva, muchas de las cuales cerrarán, ya que su mayor volumen de negocio se centra en el ámbito escolar.

Las casas de las abuelas se llenarán de nuevo, ante la imposibilidad de los padres de atender en el nuevo horario a sus hijos.  Una porción del estado del bienestar eliminada. Un atracón, que se saciará de un apetitoso servicio público: los entrañables y necesarios comedores escolares.
 
¿Estás de acuerdo con la jornada continua? ¿Ayuda a la conciliación laboral?

Más información en los enlaces del texto.
 

domingo, 26 de enero de 2014

El extraño caso de la CIUDAD SIN HAMBRE

Una revista, con un niño de desproporcionada barriga protagonizando la portada, ocupa las manos de la alcaldesa Ana, pero no su visión, secuestrada por el paisaje que se proyecta a través de la ventana. Al fondo, una gran chimenea que corona la enorme cocina pública se asoma entre unas palmeras que mueven sus ramas acompañando al ligero viento del rojizo atardecer, resistiendo, por el momento, a la incipiente lluvia. La alcaldesa sonríe. Tiene ante si su sueño. Ha sido capaz de alcanzar el hito de proporcionar a bajo coste la comida a toda la población de la ciudad y de forma gratuita a quien no supera el salario mínimo interprofesional.
 
Años atrás, una imagen la marcó emocionalmente, cuando tan sólo era aspirante a una defenestrada política en la oposición, sin recursos y simultaneando su vocación con un trabajo en el sector de la restauracion colectiva. Una noche, momentos después de depositar la basura en uno de los contenedores cercanos a su casa, un grupo de personas se abalanzó sobre los despojos que acababa de abandonar, en una lucha encarnizada. Segundos más tarde, ya en el ascensor, un tremendo pánico se apoderó de ella al advertir su sentimiento de total indiferencia. ¿En qué clase de persona se había convertido aquella estudiante comprometida con la sociedad? 
 
Años después del suceso, las noticias de un periódico local publicaban su nombramiento como alcaldesa de la ciudad. En un lateral, prácticamente desapercibido, en pequeñas letras, aparecía el inicio de un artículo que versaba acerca de la conveniencia sobre si la gestión del servicio de alimentación suministrada en un hospital debía ser pública o privada. Diez euros por día y persona era el precio de una pensión o dicho de otro modo, de cuatro ingestas: desayuno, almuerzo (con dos platos, agua, pan y postre), merienda y cena (con dos platos, agua, pan y postre), para un volumen de cuatrocientos comensales aproximadamente. Si esto era posible, ¿Por qué no trasladar el servicio a toda la población? Evidentemente, las economias de escala del proyecto podrían hacer maravillas y bajar ostensiblemente el coste. ¡Qué maravilloso regalo le había dado su experiencia en el sector!
 
Varias empresas especializadas en el sector de la restauracion colectiva participaron invitadas en el asesoramiento técnico del proyecto. Se elaboró y adjudicó el concurso público, con el compromiso de inversión en la ciudad de una gran cocina central, capaz de elaborar decenas de miles de platos diarios, lo que supuso la creación de centenas de puestos de trabajo directos y otros tantos indirectos. La recaudación fiscal se incrementó notablemente a partir de entonces. El ahorro en energía y agua que se produjo en cada hogar, debido a la práctica erradicación del cocinado y friegue, permitió que los ciudadanos se vieran económicamente más desenvueltos en sus finanzas personales. El ahorro en la recogida de basuras donde ya no había, prácticamente, ni restos orgánicos ni envases, permitía destinar más recursos al proyecto. Además, el ahorro en el tiempo dedicado a la compra, cocinado, friegue, etc. se dedicaba al feliz ocio ciudadano: deporte, tiempo en familia, cultura,...
 
Los tristes bares, lastrados como consecuencia de la crisis, y terriblemente enfadados por la desleal competencia que advertían en el proyecto, cambiaron su actitud cuando se les ofreció la posibilidad de convertirse en bares colectivos, a pie de calle. El precio no era muy atractivo a primera vista, pero el bajo coste de la mano de obra adicional y de la variada comida preparada en la cocina central y lista para ser retermalizada, unido al incremento del  volumen que adquiría el negocio, englobando a centenas de vecinos, les proporcionaría mayores beneficios que los actuales. Tan  sólo tenían que presentar su oferta técnica y económica en el concurso público, ofreciendo un canon  y la inversión adecuada para habilitar sus cocinas e  instalar el hardware y software necesario para la gestión individualizada de los comensales. El negocio era redondo para ambas partes.
 
Así pues, los ciudadanos pueden desayunar, comer y cenar en los bares del barrio, como cualquier comensal, a un precio muy competitivo, por debajo de lo que les cuesta hacerlo en casa. Los niños tienen su almuerzo y merienda preparados cada mañana y cada tarde, respectivamente. Evidentemente, aquellos que desean platos especiales, con un coste superior, deben abonar la diferencia. Las ingestas, ahora, nutricionalmente equilibradas han comenzado a  bajar los graves problemas de malnutrición y de obesidad en la población. No era tan difícil, tan sólo había que individualizar cada tarjeta y conectar el programa con las recomendaciones nutricionales adaptadas al individuo, según su edad, sexo y recomendaciones nutricionales realizadas por el médico de cabecera. El sistema informático posibilita varias alternativas en función de las anteriores ingestas, pudiendo introducir niveles de actividad diaria para adaptar mejor la dieta.
 
Las relaciones entre los vecinos en los bares han vuelto a ser fuertes y alegres, dejando atrás el escenario del, tan sólo, cordial y precipitado saludo en el ascensor.
 
¿Conoces el nombre de esta ciudad? ¿Nos vemos en el bar colectivo?

domingo, 15 de diciembre de 2013

NECESARIO E IMPRESCINDIBLE

"Todos somos necesarios, pero nadie es imprescindible". Ricardo se preguntaba -¿En cuántas ocasiones habría mencionado esa frase hecha?- La utilizaba a menudo para agradecer el esfuerzo de todo el equipo y también para recordarles que no debían alimentar su ego, más allá de lo razonable. 

El servicio de restauración y de alimentación a pacientes, como proceso habilitador que era en el negocio de la salud del reputado hospital, no tenía el protagonismo necesario. Así, el escenario planteaba mejoras sustanciales, cómo la elaboración de la comida, que no contemplaba ampliamente la posibilidad de que se produjera la contaminación cruzada. El servicio incumplía horarios y la comida servida poseía una temperatura que insultaba cualquier normativa del APPCC. La cafetería sufría escasez de oferta. Las ventas bajaban y el faltante del fondo de caja subía sin que hubiera un control que permitiera detectar quien "metía la mano". Los costes subían inexplicablemente. El servicio de restauración no iba mucho mejor. Poco producto y nada apetecible. Las camareras de sala, inconscientemente, despreciaban a un cliente que parecía, más bien, molestar. En definitiva, el escenario era el de un servicio en pérdidas, poco valorado por el cliente, huérfano de liderazgo, con ausencia de formación e inversión y con relativa dejadez en el control de la calidad. Al frente del mismo, un capataz de la antigua escuela, sin formación ni actitud adecuadas, que había marginado a, prácticamente, la totalidad de la plantilla, excepto a quién le había regalado el oído, como mínimo. El resultado era una plantilla de personal correspondiente al servicio desorganizada, enfrentada y sin motivación alguna que deambulaba por las diferentes áreas esperando que el reloj les diera su pase de salida hacia una libertad comprada. Entre estos trabajadores, sin embargo, había un diamante en bruto, la dietista Mila, que cada día brillaba tanto o más que los múltiples complementos barrocos dorados que lucía cuando no estaba de servicio y que se asociaban interminablemente con sus ángeles. Los portaba en las libretas, broches, pendientes, pulseras, colgantes, y anillos. Los colocaba en cuanto tuviera la menor ocasión en paredes, mesas, puertas, cuadros, etc. Mila no soportaba la desidia, el desorden, ni la incorrección en las tareas, entre otros aspectos. Algunas organizaciones funcionan, pese a sus directivos. Gracias a trabajadoras como ella, con su inteligencia emocional y su paciencia, el servicio parecía resentirse en menor medida. No obstante, llegado un determinado momento, la dirección del hospital consideró llevar a cabo la externalización del servicio.

La empresa de restauracion colectiva contratada subrogó a los trabajadores, despidió a los incompetententes y a los absentistas profesionales, y buscó un candidato adecuado para el puesto de Responsable de Centro. Mila era la candidata ideal. Poca formación complementaria añadida produjo tantos frutos, en tan poco tiempo. Mila arrancaba el mar cuando remaba con sus compañeras, en un coordinado y perfecto trabajo en equipo. Esa filosofía la llevaba eficientemente al trabajo, donde todo el equipo debía sumar. Se invirtió en maquinaria adecuada. Se amplió la gama de productos. Se formó a los trabajadores. Y el servicio bailó al compás del reloj. La ingesta se hizo deliciosa, además de cumplir la prescripción dietética y los requisitos de temperatura de seguridad. La oferta de restauración adornó con sus colores la cafetería-restaurante y sus aromas atrajeron apetitosamente a los respetados clientes. La excelencia se puso a andar a su paso, hasta que apareció el maligno. 

Actualmente, en ocasiones, algunos trabajadores todavía parecen escuchar, entre las paredes, Al Arrebato, que tanto le gustaba o a su discreta, infinita e interminable risa, pero Mila ya no está. Vino para no quedarse mucho tiempo, sólo el suficiente para que Ricardo disfrutara de su presencia viendo como transformaba el servicio y a los profesionales que la acompañaron en ese viaje. Y nunca más pronunció esa maldita frase llena de dudas.

¿Somos necesarios? ¿Somos imprescindibles?

domingo, 24 de noviembre de 2013

¿Posees "Auctoritas"?



Ricardo, reputado gestor de una importante compañia de restauracion colectiva, maldecía en su estrecho despacho el momento en que tomó la decisión. Le faltaba el aire. Se ahogaba al recordarlo.

Sin lugar a dudas, Aurora era, como Dietista, una profesional con una imagen impecable. Puntual, pulcra, educada, con estudios universitarios de grado medio. ¿Quién mejor que ella para una obligada promoción interna como Responsable de centro? Además, estaba la situación del mercado laboral, imposible de atraer talento, al menos al precio que la empresa podía (o pretendía) permitirse. Eran otros tiempos, notoriamente diferentes al actual. No había talento disponible en el mercado y por un salario bastante razonable había conseguido "venderle" el puesto. Era necesario. La empresa había crecido en la zona y le había asignado la posibilidad de gestionar más de un centro, era su oportunidad. Se sentía preparado para asumir el puesto de Jefe de Área. Debía de centrarse en el nuevo centro, la puesta en marcha requería de su total dedicación, y necesitaba un importante apoyo. Aurora era la mejor opción disponible. Estaba en "tempun" y "locum" adecuados.

No se puede valorar el desempeño de un profesional antes de que transcurra un año en el ejercicio de sus funciones. Hay que darle tiempo a la curva de aprendizaje para que se relaje. ¿Quién no sabe esto? Y con más motivo en el caso de una profesional sin experiencia. No obstante, ¿Por qué siempre tuvo dudas? El tiempo pasaba y Aurora no evolucionaba. -A mi me costó mucho empezar, se repetía cada vez que tenía esta amarga sensación -y entonces se volcaba todavía más en su ayuda. Así, incrementaba sus horas de trabajo para hacer varias de las atrasadas tareas de Aurora, o convocar y ejecutar reuniones con el cliente o los trabajadores, lo cual pensaba que era contraproducente, ya que era consciente de que está decisión le restaba autoridad de cara a la plantilla. El curso de liderazgo poco efecto surtió. Sin lugar a dudas, gracias a él, Aurora poseía lo que en la antigua Roma se llamaba "Potestas", pero le faltaba lo más importante en el liderazgo:"Auctoritas". Sus reiterados consejos entraban tan rápido como salían. La confianza se fue perdiendo en un par de mentiras encontradas.- Será por miedo a perder el puesto de trabajo- se autoconvencía Ricardo.

Así, la situación era delicada. El tiempo de cesarla había caducado. Su superior, que algo había percibido le había aconsejado, meses atrás, que la cesara. Ahora, no podía permitirse que se vislumbrara esa terrible ceguera que había padecido. Su malhumor se agravaba cada vez que había una disconformidad en el trabajo de Aurora. Era culpa suya y se estaba jugando su trabajo. ¿Cómo era posible que ella no se percatara que ambos pendían del precipicio y que la cuerda laboral estaba ya imposibilitada para soportar el peso de ambos?- La presencia de su jefe se hizo visible en el pasillo, justo debajo de la cita de un curioso cartel sito en la entrada: "Nadie te robará a ti mismo, pero tu mismo puedes robarte", Tadeusz Styczen.

¿Qué hubieras hecho en lugar de Ricardo? ¿Y de su jefe?

domingo, 20 de octubre de 2013

La oferta de Rulo y la oportunidad de John


Rulo espera ansioso a John, un nuevo candidato al puesto. Otro más. Todo lo que cree que aprendió en la restauracion colectiva no le ha servido de nada, su negocio se hunde.

John deja atrás las angostas callejuelas de su barrio, muy parecidas a las de su tierra, entrañables e infinitamente lejos, al otro lado del Atlántico. En su mente revisa cómo afrontar la entrevista, reforzar puntos fuertes, reformulación positiva, empatía, … Ante él, una nueva oportunidad que acoge con ilusión y sorpresa. Hace apenas unos días que dejó su Curriculum Vitae en ese restaurante, justo debajo de aquel extraño y lipídico cartel de oferta de empleo.

Al entrar, el superficial olor a rosas cargado de desidia le embarga de nuevo. Al fondo, un par de ancianas terminan su chocolate con churros que ofrece extrema resistencia, abusando de sus castigados molares. Avista, a duras penas, al delgado camarero cuando abandona su posición lateral.

- ¿Qué toma?

- Buenos días, me llamo John y estoy interesado en la oferta de empleo.

- Sí, habló por teléfono conmigo. Rulo, su socio para servirle. Cuando lo vi, supe que era el profesional que buscaba.

-Gracias señor, me deja sin palabras -Hoy debe ser mi día de suerte, piensa eufórico John, mientras trata de templar sus sentimientos.

-¿Usted quiere ser socio de este negocio? No va a tener que invertir ninguna cantidad, yo creo que usted es el profesional adecuado.

- ¿Me puede explicar? -Comenta John muy extrañado, no está nada acostumbrado a que la vida le regale oportunidades. Su incrédula cara le delata. Hace tiempo que dejó de creer en las hadas.

- Mire, usted es la persona adecuada. Usted tiene que ser socio. Mire, todo lo que usted venda a partir de 60.000 euros mensuales es suyo.

John, que ya ha trabajado en negocios similares, mira alrededor. Sabe perfectamente, sin hacer cuentas, que ese restaurante no factura ni de lejos esa cantidad.

- Usted, como socio, claro, no va a tener otro sueldo. Pero lo tiene que ver como socio, es importante que lo vea como socio.

- Pero… Si por lo menos tuviera un salario mínimo. Hábleme del horario.-John se resiste a tener que abandonar la oferta, intenta negociar una solución que roza su dignidad profesional.

- Usted, le repito, es importante que lo vea como socio, y como tal usted tiene que trabajar todos los días, once horas, como yo. Como socio. Recuerde verlo como socio.

- Mire usted. No me va a interesar, se lo agradezco –John no cree en sociedades de ese tipo. Su cara le arde, más por vergüenza que por el enojo que le produce tal tomadura de pelo.

- Sí. Le interesa. Recuerde mirarlo desde el punto de vista de un socio. Como socio.

- No, de verdad, no me interesa, gracias –John sale ya por la puerta, indignado y totalmente desilusionado.

- Piénselo, pero que sea como socio. Como socio -le repite a gritos desde la puerta Rulo, que trata infructuosamente de seguirlo con la vista, mientras la figura de John se desvanece ya entre el tráfico de los coches y las gentes que, como él, quizás van perdidos en un tumulto que busca incansablemente su oportunidad.

Pasadas unas semanas, John, en su continua e incansable búsqueda de empleo llega a extraño lugar que no consigue recordar, hasta que visualiza las desgastadas y pesadas puertas metálicas bajadas del restaurante, tan sólo alegradas por un llamativo cartel donde se lee claramente: “Se traspasa”.

¿Qué falló en la venta de Rulo? ¿Perdió John su oportunidad?

domingo, 22 de septiembre de 2013

No te adaptes, RESPONDE





La fría agua del lago, acosada por otoñales hojas, refleja la imagen proyectada por las ventanas del imponente salón del Cason de la Vega, que acoge la cena de gala del Congreso Nacional de Hosteleria Hospitalaria. En torno a las numerosas mesas y sillas vestidas de novia, profesionales del sector se mezclan entre sí y comentan numerosas anécdotas y noticias del sector. Una mesa, al fondo, adquiere la mayor notoriedad. En ella se sirve, ya, el servicio de bebidas y cócteles que da pie a una animada conversación por parte de un respetado orador, encantado de escucharse a si mismo. Ha ocupado durante los últimos años el prestigioso cargo de Director General de la importante empresa,  líder en el mercado de la restauracion colectiva hasta el pasado año. Un hombre que se ha hecho a si mismo y que ha alcanzado el éxito profesional. Admirado y conocido por todos los profesionales del sector, honrados de estar en su misma mesa esa noche. Un privilegiado periodista acreditado toma algunos apuntes al otro extremo de la mesa, junto a una silla huérfana. Nadie conoce todavía si la Directora General de la actual empresa líder les honrará con su presencia. La única mujer que ha entrado, insolentemente, en un mundo de hombres.

-Estos años están siendo muy duros para el sector y, especialmente, para su empresa que ha ido perdiendo posiciones en el ranking de ventas.    ¿Podría compartir con nosotros su estrategia para volver al liderazgo? -Se atreve a preguntar tímidamente el periodista, en un breve instante en que el orador humedece su boca.

-Las ventas bajan constantemente, por eso hemos adoptado la estrategia de reducir costes. Hemos reducido el personal de los centros en la medida que nos ha sido posible, lo cual siempre es una tragedia terrible. Nos hemos desprendido de parte del negocio, como la división de vending, en notorias pérdidas. También hemos decidido no licitar en los concursos públicos con estimaciones de resultado justos que tan sólo acarrean más números rojos. Esperamos  poder recuperar  el liderazgo en un lustro, que nadie se ofenda. Ya saben ustedes lo que dijo Darwin, "No sobrevive el más fuerte, ni el más inteligente, sino el que mejor se adapta a la nueva situación". Y eso, señores, es lo que estamos haciendo mejor que nadie.

-Disculpen el retraso, señores. -Una apuesta joven, invisiblemente sita detrás del ponente, se presenta en la mesa. Es la nueva Directora General de la empresa líder del sector. Llega con retraso, quizá intencionadamente. Su perfume no es lo suficientemente ácido para anular el reinante aroma a madera con esencias frutales de la bebida predominante. -Darwin, consumado machista y equivocado en su teoría de las diferencias sexuales, con todos mis respetos, no dijo exactamente eso. Un whisky con hielo, si es tan amable -Solicita al impresionado camarero mientras los componentes de la mesa al completo se levantan para saludarla, disuadidos al instante por su mano alzada, mientras toma asiento.

- Y... ¿Qué es lo que le dijo a usted? -Le formula sarcásticamente el ofendido y desterrado protagonista.

-"No sobrevive el más fuerte, ni el más inteligente, sino el que MEJOR RESPONDE a la nueva situación". Olvídese de recuperar el liderazgo, dinosaurio -Le esboza una amplia sonrisa y un guiño que no ayuda, precisamente, a sofocar su indignación. En un segundo, toda la mesa reconoce su liderazgo y porqué ha sido capaz de impulsar a lo más alto del sector a su empresa en tan sólo cuatro años-  Nuestra empresa viene para quedarse. Hemos configurado inteligentemente el cash management mediante la continua apuesta por cafeterías donde su empresa no se ha atrevido a entrar, lo que nos financiará las nuevas inversiones. Además, pronto conocerán dos nuevas adquisiciones de empresas del sector, mediante la incorporación al grupo en un justo canje de acciones, seguimos ganando peso sin coste financiero. Las economias de escala creadas nos ayudarán a entrar en nuevos sectores y a renegociar precios de compra. Alguien dijo en una ocasión que este sector es un sector de costes, un sector de números, es decir un sector de rotación. Permítanme que añada también que, para sobrevivir en él, adaptarse no es suficiente. Si tus acciones responden adecuadamente ante el cambio, provocándolo o reorientándolo, aunque sólo sea en una parte, consigues una ventaja competitiva que no obtienes sólo adaptándote. Cambio proactivo frente a reactivo, dominar frente a ser dominado. Salud señores.

El periodista ha tomado nota. ¿Qué escribirá en su próximo artículo de la revista especializada en mercados?

domingo, 1 de septiembre de 2013

La energía de Adela



El tránsito de comida hacia el autoservicio es constante. El olor impregna dulcemente la sala del restaurante de la cafetería del hospital que gestiona Taco y la exquisita iluminación dota a la comida de un atractivo especial contra el que el comensal poco podrá hacer en cuanto se situe frente a ella. Todo está perfectamente dispuesto para el servicio. Atender rápida y amablemente a los comensales, a un precio muy competitivo es el objetivo de todo un equipo, el cual coordina sus tareas con el propósito de llevarlo a buen puerto. Tan sólo una figura transita desérticamente el extremo opuesto de la sala, allí mismo donde pronto amanecerán los clientes en búsqueda de restaurar sus cansados cuerpos. Es el Jefe de Área, Antonio, supervisando el restaurante. Parte de sus funciones, entre otras, son que se cumpla toda la normativa en materia de calidad e higiene alimentaria, así como el planning de limpieza, que la oferta gastronómica sea la adecuada y esté correctamente expuesta, etc. En esta ocasión, una nueva tarea ocupa su agenda, averiguar si es cierto lo que la eficaz, seria y servicial camarera, Adela, le ha transmitido en varias ocasiones, abordándolo ante las breves oportunidades mostradas por su jefe Taco, completamente dedicado en esos momentos a tareas alejadas. Muy discreta y sutilmente le ha insinuado la dejadez de este con respecto a las tareas que debe desempeñar y que, de ser ciertas, perjudicarían al servicio y a la imagen de la compañía.
La entrada del autoservicio le presenta la primera prueba. Ni un cubierto preparado. Enfrente, Adela está disciplinariamente ocupada en diversas preparaciones.

-Por favor, Adela, prepara los cubiertos en la cesta del autoservicio -Se dirige Antonio a la citada trabajadora.
-¡Así vamos siempre!, con escasez de todo. No quedan -Protesta esta sin siquiera levantar la vista.

El supervisor busca al responsable del servicio, nerviosamente ocupado en terminar con los pedidos a los proveedores.

-Taco no hay ningún cubierto preparado. Me dicen que no quedan en stock.
-¿Cómo? Sí, los acaba de sacar Ángeles del almacén y ahora mismo los está lavando para el servicio.
-Acompáñame, por favor -le ruega su jefe.
Adela ve venir al Jefe de Área seguido de su responsable, su jefe Taco. La cara le cambia e intenta salir hacia otra zona de trabajo. Sin embargo, una voz le impide ausentarse.
-Adela, perdona. Tú me acabas de decir que no había más cubiertos, pero cuando lo has descubierto. ¿Se lo has comentado a tu jefe?
-Nnnnno -Le han pillado y su Jefe lo sabe.
Taco que permanece impasible hasta el momento, terriblemente sorprendido observando la escena, y mirando los pequeños y diminutos guisantes negros de Adela le añade -Adela, para tu información, sí que quedan y ahora mismo Ángeles los están lavando y preparando.
-Nnno no lo sabía -Tartamudea Adela, buscando fijar la mirada en el interior de la lejana zona de lavado, buscando a su compañera y evitando la dureza de la mirada de su jefe.
-Deberías centrar tu energía en construir y no en destruir -Le reprocha Antonio- ¡Créeme! serás mucho más feliz.

Más tarde, Taco se despide de su jefe -Antonio, ¨se pilla antes a un mentiroso que a un cojo", pasa un buen día.

Antonio le sonríe aliviado mientras introduce sus informes en la carpeta y se dirige hacia la puerta, no tendrá que tomar medidas contra su hombre de confianza en el centro.

¿Que pasará ahora? ¿Cambiará Adela de actitud? ¿Debe tomar alguna decisión Taco?