Antonio inicia, con problemas, el servicio de alimentación de un nuevo centro hospitalario. Un nuevo concurso ganado por la empresa de restauración colectiva para la cual trabaja. Un nuevo éxito. La empresa ha realizado determinados estudios para poder ofrecer un precio ajustado. El concurso se ha ganado, principalmente, por este precio, el más bajo pero con poca diferencia, por lo que no ha sido catalogado como baja temeraria. Ahora, una de sus principales misiones es la de ofrecer el mejor servicio posible, optimizando los recursos humanos y materiales y así defender convenientemente la cuenta de explotación. Productividad es una palabra clave. Es notoria la mayor dimensión de la plantilla actual subrogada, en comparación con la de otros centros, con la misma ocupación. Sin embargo, no todos los centros son idénticos. Para empezar, el hospital consta de apenas 200 camas,pero en habitaciones individuales (con sensibles diferencias en el caso de habitaciones compartidas). Las distancias a recorrer son enormes por el propio diseño del edificio. Los carros de transporte deben sortear determinadas rampas, imposibles de abarcar por los medios convencionales. No es todo. Las cafeterías de personal y de público están en diferentes plantas del edificio, por lo que el trasvase de personal y de producto se complica en exceso, dificulta la operatividad del servicio, reduce posibles economías de escala y destroza sinergias buscadas. Antonio tendrá por delante un gran trabajo de creatividad, ya que la empresa le está demandando una productividad similar a la de otros centros pero que difícilmente podrá darse, debido sobre todo a la funcionalidad del centro y a los mencionados factores que, por lo que parece, la oferta no ha contemplado. Sin embargo, Antonio, de quien más se acuerda es del arquitecto.
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domingo, 27 de septiembre de 2015
La funcionalidad. Un nuevo problema para Antonio.
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sábado, 25 de julio de 2015
Cobro del servicio
Ante su sorpresa, en la detallada factura de este nuevo restaurante aparece un nuevo concepto: Cobro del servicio, 2,5€ por comensal. ¡Lo que faltaba! ¡Que cara más dura! ¡Te cobran el servicio!
¿Cuáles serán los nuevos conceptos que se inventarán en las próximas facturas? ¿Cobro del cocinado? ¿Cobro del gas o de la electricidad? ¿Cobro del alquiler del local? ....
Tico ha salido a cenar, como es ya costumbre en él los fines de semana. Es un placer alternar la degustación de las últimas creaciones con la comida tradicional, fuertemente arraigada en la costumbre culinaria y fuente de placeres y añoranzas pasadas. La gastronomía le descubre nuevas texturas, desconocidas combinaciones de sabores y sorpresas en algunos platos que parecen lo que no son. Además de nutrirse de las últimas tendencias, la gastronomía le trae recuerdos con nostalgia que le hacen reflexionar sobre la continua evolución de la cocina, y del servicio. Recuerda cómo, en un pasado, que parece muy reciente pero que se cuenta en décadas, el pescado te lo desespinaban o te trinchaban la carne. El pan, por ejemplo, te lo servían y no te lo cobraban. Ahora te lo cobran aunque no lo solicites o no lo consumas, muchas veces por el lamentable estado en que te lo sirven. También, anteriormente, cobrar el agua no se le pasaba por la cabeza a nadie, era gratis. No había un IVA que te amargara el postre, o te lo "impidiera" en una cuenta menos asumible. La gastronomía se ha ido encareciendo y al final hay un múltiples restaurantes donde acabas pagando un precio que no te aporta la satisfacción acorde que esperas, ni en producto, ni en servicio.
Tico trabaja para una empresa de restauracion colectiva, muy diferente a la restauración comercial que está utilizando esta noche, pero que cada vez se parece más a ella, lo que le preocupa, y mucho. Por lo tanto, conoce perfectamente la legalidad de los precios y sabe que todas estas prácticas, muy comunes en la restauración comercial, son ilegales o, por lo menos, alegales. Afortunadamente, lo que nunca defrauda en una mesa es la buena compañía. Una expresión de satisfacción y una pequeña sonrisa aparece en sus labios, mojados sutilmente por el tibio café.
¿Con qué abusos se encuentra normalmente en el sector?
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domingo, 23 de noviembre de 2014
Pies de barro
Un problema de cierta envergadura siempre aparece por la puerta con un malvado cortejo, hasta tal punto de que, en muchas ocasiones, pasa a un segundo plano ya que genera en su entorno las condiciones idóneas para que ciertos "enemigos" aprovechen la situación de debilidad de esta situación para iniciar, ventajosamente, una nueva batalla.
A Ricardo le acaban de comunicar que ha habido una toxiinfeccion en uno de los centros que dirige para una empresa de restauracion colectiva. El personal estatutario de cocina, cuyo comportamiento nadie corrige y que campa a sus anchas, elaboró ayer un postre a base de clara de huevo para toda la plantilla del turno de la mañana, que ha probado el delicioso veneno que les mantendrá de baja, al menos, una semana. La Salmonella invade rápidamente sus cuerpos mientras el servicio de la cocina se vacía. Por lo que parece, ha fallado el control sobre el producto, ya que esos huevos nunca debieron llegar a sus manos, al menos no para esa elaboración. Mucho tiene que ver la intromisión del personal estatutario en el interior de las cámaras y almacenes, a pesar de que la empresa privada que gestiona la cocina les tiene prohibida la entrada en la misma, pero que permite para evitar enfrentamientos. También ha fallado su actitud a la hora de recibir formación. Algunos de los implicados no asistieron a la misma, sin consecuencias por ello.
La noticia sale en los titulares de la prensa y en los telediarios. Algunos periódicos en los cuales se ha rescindido recientemente la publicidad de la empresa que gestiona el centro se ceban con ella especialmente en sus titulares, magnificando la situación con datos inexactos y sin confirmar la información publicada por nadie de la empresa, que carece de una estrategia y un departamento de comunicación.
El personal del servicio está muy ajustado debido a las continuas bajadas de precio en los concursos públicos y la necesidad de las empresas de ajustar costes para poder competir en un mercado cada vez más complicado. Por ello, y debido a que más de la mitad de la plantilla está de baja, hay que contratar a personal nuevo que desconoce muchas de las particularidades de ese centro de trabajo, que vuelve a cometer ciertos errores. Este servicio es, básicamente, un trabajo en cadena. Si falla un eslabón, falla todo el servicio y el eslabón es muy débil en este caso porque la empresa no se ha preocupado por tener una bolsa de trabajadores formados. Los fallos en el servicio se repiten, con la nula cooperación del personal estatutario, contrario a la privatización del servicio.
La prensa ya tiene jugosa información con la que vender periódicos varios días. Mientras, la competencia más vil, a la que se le ha ganado limpiamente el concurso público, difunde en las redes sociales los fallos.
Los sindicatos aprovechan la noticia inicial y los errores en el servicio para reclamar que vuelva la gestión pública de la cocina, exponiendo como argumento que la privatización de los servicios al final sale cara, lo que acaba, al final, perjudicando políticamente a la dirección del centro que había evitado siempre entrar en conflicto con los trabajadores estatutarios. Tampoco es mejor la situación de la empresa privada porque se mermará la relación con su cliente, sufrirá económicamente y perderá futuros contratos por los consumidores alarmados por la prensa. Ambas organizaciones, la pública y la privada, han pecado de procrastinacion gerencial.
Enfrentarse con valentía a los problemas en el momento adecuado y sentar bases sólidas dentro de las compañías es una garantía que protege a las empresas del incierto futuro que espera, cruelmente, el momento adecuado para hundir a las organizaciones que poseen los pies de barro.
¿Qué consejos darías a las organizaciones para sentar bases sólidas?
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