domingo, 15 de diciembre de 2013

NECESARIO E IMPRESCINDIBLE

"Todos somos necesarios, pero nadie es imprescindible". Ricardo se preguntaba -¿En cuántas ocasiones habría mencionado esa frase hecha?- La utilizaba a menudo para agradecer el esfuerzo de todo el equipo y también para recordarles que no debían alimentar su ego, más allá de lo razonable. 

El servicio de restauración y de alimentación a pacientes, como proceso habilitador que era en el negocio de la salud del reputado hospital, no tenía el protagonismo necesario. Así, el escenario planteaba mejoras sustanciales, cómo la elaboración de la comida, que no contemplaba ampliamente la posibilidad de que se produjera la contaminación cruzada. El servicio incumplía horarios y la comida servida poseía una temperatura que insultaba cualquier normativa del APPCC. La cafetería sufría escasez de oferta. Las ventas bajaban y el faltante del fondo de caja subía sin que hubiera un control que permitiera detectar quien "metía la mano". Los costes subían inexplicablemente. El servicio de restauración no iba mucho mejor. Poco producto y nada apetecible. Las camareras de sala, inconscientemente, despreciaban a un cliente que parecía, más bien, molestar. En definitiva, el escenario era el de un servicio en pérdidas, poco valorado por el cliente, huérfano de liderazgo, con ausencia de formación e inversión y con relativa dejadez en el control de la calidad. Al frente del mismo, un capataz de la antigua escuela, sin formación ni actitud adecuadas, que había marginado a, prácticamente, la totalidad de la plantilla, excepto a quién le había regalado el oído, como mínimo. El resultado era una plantilla de personal correspondiente al servicio desorganizada, enfrentada y sin motivación alguna que deambulaba por las diferentes áreas esperando que el reloj les diera su pase de salida hacia una libertad comprada. Entre estos trabajadores, sin embargo, había un diamante en bruto, la dietista Mila, que cada día brillaba tanto o más que los múltiples complementos barrocos dorados que lucía cuando no estaba de servicio y que se asociaban interminablemente con sus ángeles. Los portaba en las libretas, broches, pendientes, pulseras, colgantes, y anillos. Los colocaba en cuanto tuviera la menor ocasión en paredes, mesas, puertas, cuadros, etc. Mila no soportaba la desidia, el desorden, ni la incorrección en las tareas, entre otros aspectos. Algunas organizaciones funcionan, pese a sus directivos. Gracias a trabajadoras como ella, con su inteligencia emocional y su paciencia, el servicio parecía resentirse en menor medida. No obstante, llegado un determinado momento, la dirección del hospital consideró llevar a cabo la externalización del servicio.

La empresa de restauracion colectiva contratada subrogó a los trabajadores, despidió a los incompetententes y a los absentistas profesionales, y buscó un candidato adecuado para el puesto de Responsable de Centro. Mila era la candidata ideal. Poca formación complementaria añadida produjo tantos frutos, en tan poco tiempo. Mila arrancaba el mar cuando remaba con sus compañeras, en un coordinado y perfecto trabajo en equipo. Esa filosofía la llevaba eficientemente al trabajo, donde todo el equipo debía sumar. Se invirtió en maquinaria adecuada. Se amplió la gama de productos. Se formó a los trabajadores. Y el servicio bailó al compás del reloj. La ingesta se hizo deliciosa, además de cumplir la prescripción dietética y los requisitos de temperatura de seguridad. La oferta de restauración adornó con sus colores la cafetería-restaurante y sus aromas atrajeron apetitosamente a los respetados clientes. La excelencia se puso a andar a su paso, hasta que apareció el maligno. 

Actualmente, en ocasiones, algunos trabajadores todavía parecen escuchar, entre las paredes, Al Arrebato, que tanto le gustaba o a su discreta, infinita e interminable risa, pero Mila ya no está. Vino para no quedarse mucho tiempo, sólo el suficiente para que Ricardo disfrutara de su presencia viendo como transformaba el servicio y a los profesionales que la acompañaron en ese viaje. Y nunca más pronunció esa maldita frase llena de dudas.

¿Somos necesarios? ¿Somos imprescindibles?

domingo, 24 de noviembre de 2013

¿Posees "Auctoritas"?



Ricardo, reputado gestor de una importante compañia de restauracion colectiva, maldecía en su estrecho despacho el momento en que tomó la decisión. Le faltaba el aire. Se ahogaba al recordarlo.

Sin lugar a dudas, Aurora era, como Dietista, una profesional con una imagen impecable. Puntual, pulcra, educada, con estudios universitarios de grado medio. ¿Quién mejor que ella para una obligada promoción interna como Responsable de centro? Además, estaba la situación del mercado laboral, imposible de atraer talento, al menos al precio que la empresa podía (o pretendía) permitirse. Eran otros tiempos, notoriamente diferentes al actual. No había talento disponible en el mercado y por un salario bastante razonable había conseguido "venderle" el puesto. Era necesario. La empresa había crecido en la zona y le había asignado la posibilidad de gestionar más de un centro, era su oportunidad. Se sentía preparado para asumir el puesto de Jefe de Área. Debía de centrarse en el nuevo centro, la puesta en marcha requería de su total dedicación, y necesitaba un importante apoyo. Aurora era la mejor opción disponible. Estaba en "tempun" y "locum" adecuados.

No se puede valorar el desempeño de un profesional antes de que transcurra un año en el ejercicio de sus funciones. Hay que darle tiempo a la curva de aprendizaje para que se relaje. ¿Quién no sabe esto? Y con más motivo en el caso de una profesional sin experiencia. No obstante, ¿Por qué siempre tuvo dudas? El tiempo pasaba y Aurora no evolucionaba. -A mi me costó mucho empezar, se repetía cada vez que tenía esta amarga sensación -y entonces se volcaba todavía más en su ayuda. Así, incrementaba sus horas de trabajo para hacer varias de las atrasadas tareas de Aurora, o convocar y ejecutar reuniones con el cliente o los trabajadores, lo cual pensaba que era contraproducente, ya que era consciente de que está decisión le restaba autoridad de cara a la plantilla. El curso de liderazgo poco efecto surtió. Sin lugar a dudas, gracias a él, Aurora poseía lo que en la antigua Roma se llamaba "Potestas", pero le faltaba lo más importante en el liderazgo:"Auctoritas". Sus reiterados consejos entraban tan rápido como salían. La confianza se fue perdiendo en un par de mentiras encontradas.- Será por miedo a perder el puesto de trabajo- se autoconvencía Ricardo.

Así, la situación era delicada. El tiempo de cesarla había caducado. Su superior, que algo había percibido le había aconsejado, meses atrás, que la cesara. Ahora, no podía permitirse que se vislumbrara esa terrible ceguera que había padecido. Su malhumor se agravaba cada vez que había una disconformidad en el trabajo de Aurora. Era culpa suya y se estaba jugando su trabajo. ¿Cómo era posible que ella no se percatara que ambos pendían del precipicio y que la cuerda laboral estaba ya imposibilitada para soportar el peso de ambos?- La presencia de su jefe se hizo visible en el pasillo, justo debajo de la cita de un curioso cartel sito en la entrada: "Nadie te robará a ti mismo, pero tu mismo puedes robarte", Tadeusz Styczen.

¿Qué hubieras hecho en lugar de Ricardo? ¿Y de su jefe?

domingo, 20 de octubre de 2013

La oferta de Rulo y la oportunidad de John


Rulo espera ansioso a John, un nuevo candidato al puesto. Otro más. Todo lo que cree que aprendió en la restauracion colectiva no le ha servido de nada, su negocio se hunde.

John deja atrás las angostas callejuelas de su barrio, muy parecidas a las de su tierra, entrañables e infinitamente lejos, al otro lado del Atlántico. En su mente revisa cómo afrontar la entrevista, reforzar puntos fuertes, reformulación positiva, empatía, … Ante él, una nueva oportunidad que acoge con ilusión y sorpresa. Hace apenas unos días que dejó su Curriculum Vitae en ese restaurante, justo debajo de aquel extraño y lipídico cartel de oferta de empleo.

Al entrar, el superficial olor a rosas cargado de desidia le embarga de nuevo. Al fondo, un par de ancianas terminan su chocolate con churros que ofrece extrema resistencia, abusando de sus castigados molares. Avista, a duras penas, al delgado camarero cuando abandona su posición lateral.

- ¿Qué toma?

- Buenos días, me llamo John y estoy interesado en la oferta de empleo.

- Sí, habló por teléfono conmigo. Rulo, su socio para servirle. Cuando lo vi, supe que era el profesional que buscaba.

-Gracias señor, me deja sin palabras -Hoy debe ser mi día de suerte, piensa eufórico John, mientras trata de templar sus sentimientos.

-¿Usted quiere ser socio de este negocio? No va a tener que invertir ninguna cantidad, yo creo que usted es el profesional adecuado.

- ¿Me puede explicar? -Comenta John muy extrañado, no está nada acostumbrado a que la vida le regale oportunidades. Su incrédula cara le delata. Hace tiempo que dejó de creer en las hadas.

- Mire, usted es la persona adecuada. Usted tiene que ser socio. Mire, todo lo que usted venda a partir de 60.000 euros mensuales es suyo.

John, que ya ha trabajado en negocios similares, mira alrededor. Sabe perfectamente, sin hacer cuentas, que ese restaurante no factura ni de lejos esa cantidad.

- Usted, como socio, claro, no va a tener otro sueldo. Pero lo tiene que ver como socio, es importante que lo vea como socio.

- Pero… Si por lo menos tuviera un salario mínimo. Hábleme del horario.-John se resiste a tener que abandonar la oferta, intenta negociar una solución que roza su dignidad profesional.

- Usted, le repito, es importante que lo vea como socio, y como tal usted tiene que trabajar todos los días, once horas, como yo. Como socio. Recuerde verlo como socio.

- Mire usted. No me va a interesar, se lo agradezco –John no cree en sociedades de ese tipo. Su cara le arde, más por vergüenza que por el enojo que le produce tal tomadura de pelo.

- Sí. Le interesa. Recuerde mirarlo desde el punto de vista de un socio. Como socio.

- No, de verdad, no me interesa, gracias –John sale ya por la puerta, indignado y totalmente desilusionado.

- Piénselo, pero que sea como socio. Como socio -le repite a gritos desde la puerta Rulo, que trata infructuosamente de seguirlo con la vista, mientras la figura de John se desvanece ya entre el tráfico de los coches y las gentes que, como él, quizás van perdidos en un tumulto que busca incansablemente su oportunidad.

Pasadas unas semanas, John, en su continua e incansable búsqueda de empleo llega a extraño lugar que no consigue recordar, hasta que visualiza las desgastadas y pesadas puertas metálicas bajadas del restaurante, tan sólo alegradas por un llamativo cartel donde se lee claramente: “Se traspasa”.

¿Qué falló en la venta de Rulo? ¿Perdió John su oportunidad?

domingo, 22 de septiembre de 2013

No te adaptes, RESPONDE





La fría agua del lago, acosada por otoñales hojas, refleja la imagen proyectada por las ventanas del imponente salón del Cason de la Vega, que acoge la cena de gala del Congreso Nacional de Hosteleria Hospitalaria. En torno a las numerosas mesas y sillas vestidas de novia, profesionales del sector se mezclan entre sí y comentan numerosas anécdotas y noticias del sector. Una mesa, al fondo, adquiere la mayor notoriedad. En ella se sirve, ya, el servicio de bebidas y cócteles que da pie a una animada conversación por parte de un respetado orador, encantado de escucharse a si mismo. Ha ocupado durante los últimos años el prestigioso cargo de Director General de la importante empresa,  líder en el mercado de la restauracion colectiva hasta el pasado año. Un hombre que se ha hecho a si mismo y que ha alcanzado el éxito profesional. Admirado y conocido por todos los profesionales del sector, honrados de estar en su misma mesa esa noche. Un privilegiado periodista acreditado toma algunos apuntes al otro extremo de la mesa, junto a una silla huérfana. Nadie conoce todavía si la Directora General de la actual empresa líder les honrará con su presencia. La única mujer que ha entrado, insolentemente, en un mundo de hombres.

-Estos años están siendo muy duros para el sector y, especialmente, para su empresa que ha ido perdiendo posiciones en el ranking de ventas.    ¿Podría compartir con nosotros su estrategia para volver al liderazgo? -Se atreve a preguntar tímidamente el periodista, en un breve instante en que el orador humedece su boca.

-Las ventas bajan constantemente, por eso hemos adoptado la estrategia de reducir costes. Hemos reducido el personal de los centros en la medida que nos ha sido posible, lo cual siempre es una tragedia terrible. Nos hemos desprendido de parte del negocio, como la división de vending, en notorias pérdidas. También hemos decidido no licitar en los concursos públicos con estimaciones de resultado justos que tan sólo acarrean más números rojos. Esperamos  poder recuperar  el liderazgo en un lustro, que nadie se ofenda. Ya saben ustedes lo que dijo Darwin, "No sobrevive el más fuerte, ni el más inteligente, sino el que mejor se adapta a la nueva situación". Y eso, señores, es lo que estamos haciendo mejor que nadie.

-Disculpen el retraso, señores. -Una apuesta joven, invisiblemente sita detrás del ponente, se presenta en la mesa. Es la nueva Directora General de la empresa líder del sector. Llega con retraso, quizá intencionadamente. Su perfume no es lo suficientemente ácido para anular el reinante aroma a madera con esencias frutales de la bebida predominante. -Darwin, consumado machista y equivocado en su teoría de las diferencias sexuales, con todos mis respetos, no dijo exactamente eso. Un whisky con hielo, si es tan amable -Solicita al impresionado camarero mientras los componentes de la mesa al completo se levantan para saludarla, disuadidos al instante por su mano alzada, mientras toma asiento.

- Y... ¿Qué es lo que le dijo a usted? -Le formula sarcásticamente el ofendido y desterrado protagonista.

-"No sobrevive el más fuerte, ni el más inteligente, sino el que MEJOR RESPONDE a la nueva situación". Olvídese de recuperar el liderazgo, dinosaurio -Le esboza una amplia sonrisa y un guiño que no ayuda, precisamente, a sofocar su indignación. En un segundo, toda la mesa reconoce su liderazgo y porqué ha sido capaz de impulsar a lo más alto del sector a su empresa en tan sólo cuatro años-  Nuestra empresa viene para quedarse. Hemos configurado inteligentemente el cash management mediante la continua apuesta por cafeterías donde su empresa no se ha atrevido a entrar, lo que nos financiará las nuevas inversiones. Además, pronto conocerán dos nuevas adquisiciones de empresas del sector, mediante la incorporación al grupo en un justo canje de acciones, seguimos ganando peso sin coste financiero. Las economias de escala creadas nos ayudarán a entrar en nuevos sectores y a renegociar precios de compra. Alguien dijo en una ocasión que este sector es un sector de costes, un sector de números, es decir un sector de rotación. Permítanme que añada también que, para sobrevivir en él, adaptarse no es suficiente. Si tus acciones responden adecuadamente ante el cambio, provocándolo o reorientándolo, aunque sólo sea en una parte, consigues una ventaja competitiva que no obtienes sólo adaptándote. Cambio proactivo frente a reactivo, dominar frente a ser dominado. Salud señores.

El periodista ha tomado nota. ¿Qué escribirá en su próximo artículo de la revista especializada en mercados?

domingo, 1 de septiembre de 2013

La energía de Adela



El tránsito de comida hacia el autoservicio es constante. El olor impregna dulcemente la sala del restaurante de la cafetería del hospital que gestiona Taco y la exquisita iluminación dota a la comida de un atractivo especial contra el que el comensal poco podrá hacer en cuanto se situe frente a ella. Todo está perfectamente dispuesto para el servicio. Atender rápida y amablemente a los comensales, a un precio muy competitivo es el objetivo de todo un equipo, el cual coordina sus tareas con el propósito de llevarlo a buen puerto. Tan sólo una figura transita desérticamente el extremo opuesto de la sala, allí mismo donde pronto amanecerán los clientes en búsqueda de restaurar sus cansados cuerpos. Es el Jefe de Área, Antonio, supervisando el restaurante. Parte de sus funciones, entre otras, son que se cumpla toda la normativa en materia de calidad e higiene alimentaria, así como el planning de limpieza, que la oferta gastronómica sea la adecuada y esté correctamente expuesta, etc. En esta ocasión, una nueva tarea ocupa su agenda, averiguar si es cierto lo que la eficaz, seria y servicial camarera, Adela, le ha transmitido en varias ocasiones, abordándolo ante las breves oportunidades mostradas por su jefe Taco, completamente dedicado en esos momentos a tareas alejadas. Muy discreta y sutilmente le ha insinuado la dejadez de este con respecto a las tareas que debe desempeñar y que, de ser ciertas, perjudicarían al servicio y a la imagen de la compañía.
La entrada del autoservicio le presenta la primera prueba. Ni un cubierto preparado. Enfrente, Adela está disciplinariamente ocupada en diversas preparaciones.

-Por favor, Adela, prepara los cubiertos en la cesta del autoservicio -Se dirige Antonio a la citada trabajadora.
-¡Así vamos siempre!, con escasez de todo. No quedan -Protesta esta sin siquiera levantar la vista.

El supervisor busca al responsable del servicio, nerviosamente ocupado en terminar con los pedidos a los proveedores.

-Taco no hay ningún cubierto preparado. Me dicen que no quedan en stock.
-¿Cómo? Sí, los acaba de sacar Ángeles del almacén y ahora mismo los está lavando para el servicio.
-Acompáñame, por favor -le ruega su jefe.
Adela ve venir al Jefe de Área seguido de su responsable, su jefe Taco. La cara le cambia e intenta salir hacia otra zona de trabajo. Sin embargo, una voz le impide ausentarse.
-Adela, perdona. Tú me acabas de decir que no había más cubiertos, pero cuando lo has descubierto. ¿Se lo has comentado a tu jefe?
-Nnnnno -Le han pillado y su Jefe lo sabe.
Taco que permanece impasible hasta el momento, terriblemente sorprendido observando la escena, y mirando los pequeños y diminutos guisantes negros de Adela le añade -Adela, para tu información, sí que quedan y ahora mismo Ángeles los están lavando y preparando.
-Nnno no lo sabía -Tartamudea Adela, buscando fijar la mirada en el interior de la lejana zona de lavado, buscando a su compañera y evitando la dureza de la mirada de su jefe.
-Deberías centrar tu energía en construir y no en destruir -Le reprocha Antonio- ¡Créeme! serás mucho más feliz.

Más tarde, Taco se despide de su jefe -Antonio, ¨se pilla antes a un mentiroso que a un cojo", pasa un buen día.

Antonio le sonríe aliviado mientras introduce sus informes en la carpeta y se dirige hacia la puerta, no tendrá que tomar medidas contra su hombre de confianza en el centro.

¿Que pasará ahora? ¿Cambiará Adela de actitud? ¿Debe tomar alguna decisión Taco?

domingo, 14 de julio de 2013

El autómata matemático y el domador de números

Un nuevo concurso público enfrentará a dos extrañas razas de profesionales que decidirán si su empresa licitará o no, principalmente en base a los beneficios esperados. ¿Quién ganará?

Antonio es Licenciado en Ciencias  Exactas, y Jefe de Operaciones de una importante empresa de restauración colectiva, si bien con cada vez menos clientes, muchos menos. De no ser por la poca gracia para contar chistes (lo cual, paradójicamente, hace reír a sus sufridos oyentes) y de su voraz apetito, origen de redondeadas formas que le confieren un aspecto descuidado, bien podría pasar por un autómata matemático. Importantes decisiones debe tomar a diario, las cuales son siempre gratamente consensuadas con sus maravillosos amigos, los números. Pocos secretos guardan para él. Si se trata de estimar ventas, estas son proyectadas mediante modelos de regresión lineal. Si los datos están correlacionados en el tiempo, entonces se apoya en sus queridas series temporales. Si se trata de configurar la organización de puestos de trabajo, esta es diseñada en base a unos ratios de producción y extraños gráficos. La calidad la sujeta con gráficos de control por variables (datos continuos) o de atributos (datos discretos). Los gastos variables del menú los amarra en base a sus escandallos, considerando la merma que dejan los congelados, las pieles de las verduras, corazones de frutas, por ejemplo. Los gastos generales están cercados en base a características de la maquinaria, como el consumo energético o la antigüedad. Y así, un largo etcétera. Ninguna variable escapa a su tenaz búsqueda de la razón numérica, de su verdad matemática, de su moral científica. Como resultado, una gran parte de los centros posen las cuentas saneadas y los clientes satisfechos (internos y externos). Las desviaciones del resto de centro tampoco escapan a su cacería, las mide estadísticamente, analiza si perteneces a ese maldito porcentaje vetado, imposible, ese odiado error muestral, ese esquivo azar. O, por el contrario, puede que se le escape alguna variable, alguna asociación, alguna presa. Si es así, la persigue, la reta, la somete numéricamente. 
Ricardo, al igual que Antonio, es un incansable buscador de la verdad. Sin embargo, al contrario que él, considera que los números son las sombras de las verdaderas imágenes, proyectadas por la hoguera de la caverna de Platón y que la realidad cambia cada vez a mayor velocidad. Por ello, en su búsqueda, indiscutiblemente debe correr el riesgo de transformarla, cambiar constantemente el escenario real, no aceptar la razón tal cual la conocemos. Si los números no le acompañan hacia su meta, lo que hace es modificar las condiciones, modificar el hábitat, para hacer que las cosas ocurran. Investigación, Innovación y cambio son sus herramientas de trabajo. Confianza, cooperación, trabajo en equipo y compromiso son su filosofía. El "no es posible" está ausente en su vocabulario. Cuando pretende algo, sencillamente va a por su meta, porque los sueños se hacen realidad cuando alguien se empeña con mucha fe, trabajo y constancia en ello.

Un nuevo concurso público. Un nuevo reto para muchas empresas y para muchos profesionales. Seguridad frente a riesgo. Matemáticos frente a resultadistas. La elección dicotómica del escenario frente al cambio disruptor de la realidad. Autómatas matemáticos frente a domadores de números. ¿Quién ganará?

domingo, 16 de junio de 2013

Roma no paga a traidores


Hace unas noches que Audax no es capaz de conciliar el sueño. La culpable es la maldita incertidumbre sobre si la empresa de restauracion colectiva para la que trabaja seguirá gestionando la cocina del hospital o bien lo hará una nueva que llegue a conseguir el contrato del servicio de alimentación a los pacientes. Dependerá de la valoración ponderada de la oferta técnica y de la económica, mediante adjudicación por el procedimiento abierto.

La oferta técnica es el compendio teórico donde se explica, técnicamente, el servicio ofertado, mediante la exposición escrita de la propuesta de organización del trabajo, sistemas de información, coordinación con los distintos departamentos (directa o indirectamente interrelacionados), los medios materiales y humanos del servicio que se ofrecen, etc. La actual empresa siempre posee una mínima ventaja, puesto que es quien mejor conoce el centro, pudiendo ajustar al cliente mucho mejor el servicio, inversiones necesarias, mejoras, etc. y por lo tanto obtener mejor puntuación técnica.

La oferta económica será realizada en función de los costes estimados y del beneficio esperado. Estos derivarán de los gastos variables: cantidad de materia prima utilizada en el menú propuesto, poder de compra de la empresa, producto químico para la limpieza; y de los costes fijos: costes de personal, de suministro energético, de mantenimiento de maquinaria e instalaciones, etc. Cifras conocidas por su empresa, lo cual representa, sin lugar a dudas, cierta ventaja. Los responsables de las empresas competidoras que visitan el centro pretenden llegar a ese conocimiento, corriendo el riesgo de infravalorar los costes, y por lo tanto, hacer una propuesta que entre directamente en pérdidas o, por contra, pueden sobrevalorar los costes y en ese caso propondrán un precio alto, quedando con una menor puntuación que la empresa actual. La puntuación económica se obtiene de una regla de tres inversa.

El concurso público del servicio de alimentación se publicó hace semanas. Pronto se abrirán públicamente y le será revelada la respuesta a sus preguntas. ¿Seguirá en el cargo? ¿Contará el personal de dirección de la nueva empresa con él? Como hombre de confianza, su diligente deber es defender los intereses de su actual empresa hasta el último momento, ya que esta ha licitado. Pero, Audax no quiere la más mínima sorpresa y poner en peligro su puesto de trabajo ante un posible cambio de empresa. Con esa pretensión, ha abordado, uno tras otro, a los profesionales que visitaban su cocina, vendiendo su privilegiada información a cada uno de ellos.

- Disculpe señor, soy el Responsable del Centro. Me gustaría que su empresa consiguiera el contrato si no lo consigue la mía actual- mientras les entregaba un indignado trozo de papel manchado con números -Sé que no debo hacerlo, pero si les pudo ayudar en alguna cosa, no duden en llamarme a mi teléfono personal.
  
Muy cerca de allí, hace más de 2000 años, el cónsul Escipión Marco Pompilio, recibiría a los traidores que, al regreso de su misión para negociar la paz, habían acabado con la vida de su más admirado y temido enemigo lusitano, Viriato. Un simple pastor convertido en general, asesinado al albor de sus cuarenta y dos años por sus hombres de confianza, mientras soñaba con una duradera y tranquila paz para su pueblo. Una vil traición que recibió como recompensa, en lugar de unas prometidas monedas, una muerte al ocaso de una frase que perduraría por todos los tiempos. «Roma traditoribus non praemiat».

¿Contará con Audax el nuevo gestor de la cocina?  

sábado, 25 de mayo de 2013

¿Eres parte del problema?


Una mano alzada le invita a cerrar de nuevo la cristalina puerta. No es el momento. La cara de Antonio es claramente expresiva, y esa mano confirma lo que debería haber adivinado justo antes de invadir la oficina. Pegado al teléfono, esta vez. Cuando no son los clientes, o los fríos números que habitan en algún archivo, es el teléfono, se lamenta la intrusa.

Aurora, a menudo, es constante portadora de incidentes varios cuando traspasa la recurrente puerta que separa una de las cocinas que posee el grupo de la oficina del centro de operaciones, donde también se cocina, pero con ingredientes muy diferentes de los del otro lado: fórmulas, cálculos, procedimientos, ... Rara vez consigue tener unos minutos que le alivien de los innumerables problemas que carga sobre su espalda: proveedores que fallan, máquinas que requieren de una reparación que modifica el servicio, personal que no cumple, sustituciones que, según ella, se deben cubrir pero que carecen de presupuesto.... La excepción se produce cuando su jefe se reúne con ella, robando unos escasos minutos a la jornada semanal y casi siempre destinados para exigirle una serie de objetivos, normalmente mejoras de servicio, dirección más eficiente de personal, control de los gastos variables, gestión de la calidad,...

Todavía recuerda la conversación de la última reunión:
- Antonio, ¿Cómo voy a conseguir hacer todo esto que me pides?

- Tú sabes. ¿Cómo se come un elefante?

Aurora se quedó en blanco, pensando en cual podría ser la ocurrencia semanal de su jefe.

- Poco a poco, mujer. Poco a poco. -Palmaditas en su espalda que justo desaparecieron cuando se encontró sola en el otro lado de la puerta del despacho.
.....


Un nuevo día laboral. Las ocho de la mañana. Unas luces comunican a la plantilla que Antonio ha llegado. Aurora se presenta con aspavientos, cuando este todavía no se ha quitado la chaqueta, pero su mente está ya diseñando su inmediata agenda, entrar de lleno en la revisión de los complicados presupuestos del próximo año, en las reuniones programadas, las llamadas a devolver,...

-  Jefe. Tenemos un problema - Comunica amargamente Aurora, con la cara desencajada

- ¡No! -le interrumpe Antonio mientras la coge amigablemente por el hombro. Sutil y hábilmente la acompaña, de nuevo, al pasillo donde tantas veces ha terminado. La puerta se cierra lentamente, intentando digerir convenientemente las últimas palabras de Antonio

-¡Tú tienes un problema! Demostrar que no me equivoqué al contar contigo.

¿Es Aurora parte del problema? ¿Compartes que si no eres parte de la solución lo eres del problema? ¿Delega demasiado su jefe? 

sábado, 11 de mayo de 2013

Perder para ganar

La posición de liderazgo de la empresa de restauracion colectiva que dirige Ricardo es una fuerte losa que pesa terriblemente sobre su cabeza, prácticamente cada día. Alcanzado el éxito más absoluto, gracias a una agresiva estrategia de precios bajos durante años, una idea le obsesiona. Ahora sólo puede perder.

El imponente conjunto de miles de clientes de la empresa es la envidia profesional de los accionistas y directivos de las empresas competidoras, que anhelan ocupar dicha posición o volver a ella. Desconocen que muchos de esos clientes, inevitable y lentamente, arrastran a la empresa hasta la subterránea abcisa de la rojiza rentabilidad y, por ende, en los próximos ejercicios, lejos del privilegiado liderazgo. Y a ella, le seguirá él, lejos del éxito, de las portadas de las revistas económicas, de las reputadas entrevistas en medios de comunicación, de los importantes actos inaugurales,...

Ricardo, absorto por una inquieta indecisión, pasa lentamente las gruesas hojas del borrador del plan estrategico desarrollado para el próximo lustro, hasta ahora caprichosamente mimado con la multiplicación del volumen de negocio y el sumatorio de beneficios. Crecer en volumen y en rentabilidad está al alcance de muy pocas empresas. Ricardo sabe que eso sólo se consigue mediante buenas adquisiciones o, mucho mejor aún, mediante apropiadas fusiones. Sin embargo, el mercado ahora mismo está muy complicado. "Esa es una jugada ganadora que no tiene en esta partida". Ante sí, una difícil decisión, navegar hacia adelante, debatiéndose entre turbias tempestades con el difícil peso del liderazgo que hunde cada vez más a la compañía, esperando encontrar más adelante un salvavidas al que agarrarse firmemente o desprenderse de los ladrones de la rentabilidad que le impiden avanzar hacia un futuro sostenible, reduciendo la dimensión y sólo conservando los clientes rentables, para volver a la senda de los pingües beneficios, una arriesgada opción que implica poner en peligro su "estatus", que su presencia en la compañía sea devorada por las criaturas del mercado y desprenderse del valioso capital humano unido a los clientes menos rentables, a malos contratos, a situaciones económicamente adversas, ... Capital humano que ha trabajado incansablemente para cambiar el sino de la difícil situación, pero que cuyos esfuerzos han resultado estériles ante los hijos de la crisis.
La más difícil situación profesional con la que jamás se ha encontrado. Perder para ganar. ¿Cómo explicar esto al consejo de administración? ¿Acabó su carrera en la empresa?

domingo, 28 de abril de 2013

La imposible decisión de Rebeca


El esfuerzo unido al tenue, pero constante, progreso siempre había acompañado a Rebeca. Los amigos y amigas que la rodeaban, su familia, los compañeros y compañeras de trabajo, incluso las que la envidiaban, admiraban su gestión del tiempo. Siempre trabajó mientras se formaba, incluso en varias empresas simultáneamente en las temporadas donde la necesidad le apremiaba a incrementar sus ingresos. Dejaba las migajas del estricto reloj para su vida social, la cual vivía con una intensidad que contagiaba a quien rodeaba, posiblemente desconocedor del valor que esos pequeños momentos tenían para ella. Las empresas de restauracion colectiva para las que trabajó reconocieron su valía. La promoción planeó tímidamente sobre su proyecto laboral, con pequeños cargos de responsabilidad, pero nunca llegó ese importante cargo de dirección en el que tuviera acceso al poder de transformar la realidad, dotarla de otra dimensión, crear un nuevo estilo, reinventar la empresa de forma que sorprendiera a todos y, así, saciarse del éxito verdadero que siempre le fue negado. Era una intensa obsesión que la guiaba sin descanso.

A Rebeca siempre le gustaron los niños. El instinto de maternidad estuvo esperando pacientemente ese precioso momento en el que la vida cobra un sentido especial. Más que eso, cobra su más absoluto sentido. Ese momento llegó hace unos meses, en un entorno laboral y social estable. Su precioso bebé emite un pequeño sonidito, la mira con sus azules ojos y la desconcierta. Se le nubla la mirada y un nudo en su garganta le impide disfrutar, como ella quisiera, de su mayor logro, de su razón de vivir. Desvía su mirada hacia unos ordenados documentos sobre el escritorio de su pequeño rincón de casa, donde trabaja, estudia, lee. Su mente la lleva hacia la reciente reunión con su superior, hace tan sólo unas horas. Más de quince mil empleados en la compañía y la han seleccionado a ella para ocupar un lugar en la alta dirección. Unas condiciones excelentes pero una terrible, viajar a menudo. Estará fuera de casa la mayor parte de los días laborables. Quizás por deformación profesional, en su mente, elabora una matriz DAFO que la ayude a elegir, a clarificar sus preferencias, a tomar una decisión. Revisa sus fortalezas y debilidades, sus oportunidades y amenazas. Las desglosa en un aire cargado de una intensa y extraña sensación de que se equivocará, elija lo que elija.

¿Le pasará factura su negativa a la dirección de la empresa? ¿Realmente, vale la pena renunciar al éxito laboral frente al personal? ¿Tú que harías?